Pequeño pero matón

Si les hablamos del “coche del pueblo”, quizás no sepan a que coche nos referimos, pero seguramente si les decimos Volkswagen, todo cobrará más sentido.Y es que el escarabajo, cómo es mundialmente conocido el Volkswagen Beetle, ha marcado una etapa en la Historia del automóvil.

La historia de este entrañable coche comienza a principios del siglo XX, en Alemania, con la intención de construir un coche pensado exclusivamente para el pueblo, de fácil funcionamiento y con un precio asequible.

Fue a raíz de los años 30 cuando Ferdiland Porche construye el primer prototipo de Beetle, al que el periódico New York Times más tarde denominaría Escarabajo por su forma y tamaño.

La Guerra mundial interrumpiría la fabricación del Beetle para convertir la planta Volkswagen en una fábrica de armamento.

No sería hasta diciembre de 1945, bajo la dirección británica, cuando el coche del pueblo comenzaría a exportarse. El éxito no tardó mucho en llegar, pues dos años después, el Beetle triunfaría en el mercado estadounidense. Llegando a fabricar un millón de Volkswagen a partir de los años 50.

En España, hasta la entrada en el mercado común, existía una política muy proteccionista de la industria nacional del automóvil, por ello todos los vehículos de importación pagaban unos aranceles muy altos.

Es el único automóvil que se ha mantenido durante 60 años en fabricación y cuya historia no termina de escribirse, automóvil cómodo y fiable con un diseño adelantado a su época.

Durante los años 60 el escarabajo conquistó el mercado americano, el más influyente e importante.

Ningún otro coche ha despertado más simpatía popular que el Volkswagen Escarabajo, convirtiéndose en la leyenda de diversas generaciones y que aún en la actualidad perdura, marcando una época inolvidable.

El Volkswagen ha estado presente en acontecimientos importantes de las últimas décadas.

Al principio fue diseñado como un vehículo militar. Pero luego pasó a formar un autentico imperio. Siendo protagonista en la gran pantalla con películas cómo “Herbie” de los estudios Disney, que trataba de un coche de carreras que adoptaba características humanas.

En los años 60 Volkswagen fue el símbolo del movimiento hippie o “Flowerpower” con la furgoneta bully, que era decorada con colores psicodélicos, flores y lemas que hacían alusión a la paz y el amor. Esta furgoneta con capacidad para 8 personas fue un modelo muy representativo de la cultura revolucionaria.

También podemos recordar la aparición del escarabajo en la famosa portada del exitoso disco Abbey Road de los Beatles.

En definitiva un pequeño coche que se ha hecho el más grande de la historia del automóvil, en el corazón de todos los románticos del motor.

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